Knino, el asesino, torturó y mató un perro y como la pólvora, ha prendido la indignación de este bendito país. Hace apenas un par de horas, alguna de las webs sobre el tema, en facebook, acumulaban más de 200.000 amigos y eso que la noticia no tiene más de 48 horas. Ni siquiera los de Patricia Conde han movido tanto a las masas, que llevan semanas intentando superar los 800.000 amigos y sólo falta que para ello alguna de las féminas que adorna el programa se quite las bragas, que sólo enseñarlas en directo, es ya algo habitual.

La indignación prende y las consecuencias de la pasión se dejan ver de forma dramática. Acusaciones sin pruebas concluyentes y amenazas de muerte al primero que pasa por la calle con unas botas militares – en el terrible video, el asesino las lleva-. La gente se arranca los pelos en un acto de contrición, incrédulos ante la visión de un semejante rompiendo una pata a sangre fría al pobre cachorro de ojos aterrorizados. No falta el que echa las culpas a los inmigrantes, sin plantearse que da igual la nacionalidad del que rompa la vida del animal. Como si supusiera más dolor llevar NIE en vez de DNI.

Knino es un peligro que ha conseguido una publicidad inusitada, tal vez, ni sospechada. Me hubiera gustado verlo intentar hacer tales salvajadas con un Rottweiler. Pero el cobarde, la escoria humana, siempre abusa del débil. Se ceba en el que asegura garantías de victoria. Orgulloso de su acción, además, amenaza conextender su perversidad a otros noventa y tantos perros más. Por supuesto, no serán Pit Bull.

Cada segundo 33 animales mueren en algún laboratorio del mundo (1). Tal vez – y digo tal vez – sin el ensañamiento que esta porquería humana autodenominada Knino muestra. Probar sustancias peligrosas sobre los animales no lleva a provocar menos dolor que el que ha sufrido la víctima de Knino. De hecho, dudo que un conejo vea diferencia entre que le rompan un hueso y le echen alguna sustancia corrosiva en el ojo durante varias semanas seguidas. Tal vez, algunos – si, si, muchos hombres se maquillan- y algunas de las que han hecho apología de la pena de muerte para el asesino Knino, seguidamente, se echaron polvos contra los antiestéticos brillos de la tez a fin de  salir esta noche, ¡que es jueves!. Maquillaje que, tal vez, no le provoca daños en la piel porque miles de animales han muerto para que no ocurra. ¿Dónde creen algunos que prueban el láser mata pelos?¿En piedras lunares?. Sin embargo, “nadie” se acuerda de todos estos pobres animales no humanos.

No pretendo condenar la mucha hipocresía que campa en el mundo. De hecho, es apreciable un cambio, pequeño y tal vez, sólo simbólico  – mira que me repito con el tal vez, pero es que hoy no quiero sentenciar; tal vez mañana-. No olvidemos que todo camino empieza por un paso. Los primeros apuntes sobre la liberación de la mujer en la gris España del final del franquismo llegaron de símbolos que pueden resultarnos ñoños (incluso machistas), como la minifalda. Pero hay que ver las cosas en su contexto y la indignación de hoy por el maltrato animal es un buen paso para el futuro.

¿Cuánto durará el fenómeno Knino?. ¿Una semana?, ¿como la boina sobre Madrid?. Entre tanto, pienso en como trataría  a Knino si cayera en mis manos…

(1) http://www.nomasviviseccion.cl/

EN LA RED:

La red a la caza del torturador de perros.

PlataformaWeb contra el asesino Knino.

Localicemos al torturador de perros.

 

 

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